Oswaldo Álvarez Paz
Al régimen venezolano se le puede condenar por muchas cosas. Ineficiencia y corrupción encabezan. También por corruptores al margen de la ley y de la ética. El pésimo estado de los servicios públicos, haber impulsado la inseguridad como política de estado para mantenerse sobre la base del terror y la represión, la destrucción de la fuerza armada, la formalización de milicias mercenarias y la entrega a los cubanos de la soberanía y la defensa de la integridad territorial, son algunas de las graves causales de remoción del presidente.
El juez Eloy Velasco, respetado magistrado de la Audiencia Nacional de España, adelanta una investigación profunda sobre la alianza operativa de ETA con las FARC, algunas de cuyas actuaciones y objetivos se han concretado en territorio venezolano, con la tolerancia del gobierno y la complicidad de altos funcionarios, entre ellos algunos españoles naturalizados vinculados a ETA, residentes en Venezuela gracias a acuerdos celebrados entre Carlos Andrés Pérez y Felipe González a finales de los ochenta. La inmensa mayoría de los beneficiarios son hoy ciudadanos venezolanos, apegados al orden jurídico e integrados plenamente. Lo importante no es especular sobre el porqué están aquí, ni cómo llegaron. Lo que se investiga son las actividades criminales de algunos para lo que se solicitan la cooperación y explicaciones del señor Chávez. El proceso no será detenido por su insolencia verbal, lejos de ayudarlo lo hunde en un mar de viejas sospechas y nuevas evidencias. Tampoco por este gobierno español, mediocre y pesetero, que no resiste un milímetro más de desprestigio. La Audiencia Nacional es independiente y autónoma. Ni el mismo Rey se atrevería a interferir actuaciones basadas en la pluralidad indiciaria documental y testimonial que viene siendo recabada desde hace más de una década.
Chávez aparece comprometido en tres temas de la mayor gravedad para el mundo. El terrorismo es uno de ellos. ¿Alguien puede dudar de la relación de Chávez con las FARC o de sus esfuerzos para desestabilizar la institucionalidad colombiana? La obsesión antiimperialista lo lleva a peligrosos desatinos con relación a Estados Unidos, a la misma historia y régimen político de la monarquía democrática de España y al mundo libre en general. Otro es el narcotráfico cuyas estructuras operan libremente en casi todas las instancias del negocio. Finalmente, la afectación de los Derechos Humanos como consecuencia de los factores mencionados y los derivados de las acciones represivas internas.
No es la espada de Bolívar lo que ha caminado por América Latina, sino la chequera sangrienta de Chávez. El dinero negro le ha permitido hacer todo aquello por lo que será condenado irremediablemente. De acuerdo a la prensa dominical, acaba de nombrar como coordinador político de Petrocaribe a Mel Zelaya. Veinte mil dólares de sueldo, personal y custodia, oficinas, avión ejecutivo y otras prerrogativas cubano-venezolanas. ¡Hasta cuando!